por Stefan Ball*

Los dos grandes iconos del mundo occidental son la juventud y el éxito.
Usted puede ser exitoso sin ser joven y puede ser joven sin ser exitoso.
Pero si los años pasan sin haber logrado realizar todas las cosas con las
que soñó, entonces se siente un fracasado y que el tiempo se le está
acabando.
Juzgando por la depresión, el resentimiento, la aversión, apatía
y ansiedad que muchos hombres sienten cuando se acercan a la mitad de su
vida, encontramos una extensa aceptación a esta simple ecuación. No nos
asombra entonces que Derek Llewellyn-Jones escriba en su libro
Every
Man que "muchos hombres en la mitad de su vida, entre las edades de
los 40 y 65 años, no se encuentren en un estado emocional balanceado."
La carencia de equilibrio emocional en o alrededor de los cumpleaños
cuarenta o cincuenta se describe a menudo como la "menopausia masculina".
Por un lado podríamos decir que esta descripción es conveniente, puesto que
los hombres en crisis de mediana edad pueden reflejar muchos de los síntomas
que se encuentran en la menopausia femenina, inclusive el cansancio, tensión
nerviosa e irritabilidad.
Hay sin embargo una diferencia importante entre la menopausia verdadera y
la versión masculina. En las mujeres estos cambios tienen causas físicas
directas y obvias, ya que las hormonas que han controlado el ciclo reproductivo
desde la adolescencia empiezan a desaparecer hasta quedar infértiles y sin
ovulación. Los hombres son biológicamente capaces de procrear hijos hasta el día
de su muerte y los cambios hormonales que ellos experimentan tienden a aparecer
más bien en la vejez que en la mediana edad.
Los síntomas de la menopausia masculina, entonces, son enteramente causados
por los problemas psicológicos y emocionales. Los cambios físicos asociados a la
mediana edad en hombres - tales como ganar peso en el abdomen, pelo gris y fino
y en general pérdida de musculatura y tono de piel- no causan ningún cambio
hormonal que pueda explicar los efectos psicológicos. Lo que hace por supuesto
es contribuir a la sensación de estar envejeciendo y que el tiempo se acaba.
El hombre 'con menopausia' no está luchando para adaptarse a los cambios
químicos en su cuerpo. En su lugar está tratando de encontrar concordancia con
aquello en lo que se ha convertido. Adicionalmente está tratando de tender un
puente entre la brecha que divide la realidad de sus éxitos modestos y el avance
de su edad con las fantasías de mantener un vigor duradero, juventud, éxito y
sexualidad, que son los mitos occidentales prevalecientes sobre el varón.
Probablemente se esté dando cuenta por primera vez que es un mortal.
Y no debería de olvidarse que una de las razones por las que el hombre hace
todas estas cosas es porque precisamente eso es lo que se espera de ellos: una de
las formas en que la sociedad sobreestima la juventud es haciendo sentir a los
hombres de mediana edad que ya son viejos. Es interesante saber que en Japón, en
donde no se le da tanta importancia a la juventud y sólo a aquellos que han cumplido
50 se les considera como completamente maduros, hay una ausencia vasta de los síntomas
asociados con la menopausia, inclusive en las mujeres.
El grado de presión aplicado en hombres de mediana edad está demostrado por los
cambios de personalidad que pueden aparecer acompañado de cambios bruscos de estados de
ánimo y con tendencia a perder el control ante la mínima provocación. El hecho de que
la mujer del hombre "en menopausia" esté probablemente pasando por los cambios del climaterio
casi al mismo tiempo, sólo sirve para para incrementar la tensión. Ambos esposos necesitarán
de apoyo y comprensión en esta etapa, donde ninguno de los dos está en su mejor momento para
proporcionarla. Y por si esto no fuera suficiente para el hombre también es la etapa donde
los niños pasan por la adolescencia cuestionándose todos sus valores, pretensiones y creencias.
Eventualmente dejarán la casa, de tal manera que a él y a su pareja no les queda más remedio
que intentar crear un nuevo centro para su familia diseminada, encontrándose solos por
primera vez en décadas.
Debido a que el estado emocional de un individuo es la única y total causa de los problemas
asociados con la crisis de la mediana edad, los remedios florales del Dr. Bach resultan
particularmente buenos como herramienta de ayuda. Los siguientes remedios son algunos de
los que más a menudo se considerarían para el hombre "menopáusico":
- Walnut para la gente que necesita ayuda para adaptarse a los
cambios y romper viejos vínculos con las formas de vida pasadas.
- Hornbeam para los que no pueden hacer frente al pensamiento
de iniciar el día y con su antigua rutina.
- Agrimony para aquellos hombres que se ríen de sus problemas
o que procuran enterrarlos en la buena vida.
- Larch para la pérdida de confianza.
- Elm para aquellos que se sienten abrumados por las responsabilidades.
- Wild Oat para aquellos que se encuentran insatisfechos y no
logran encontrar aquello que los hiciera sentir realizados.
- Willow para aquellos que se sienten resentidos con su pareja o
con otra gente que en apariencia parece estar haciendo las cosas mejor que ellos.
- Mimulus para el miedo a envejecer o a la muerte.
- Mustard para las depresiones obscuras que descienden sin causa
aparente.
- Gorse para la desesperación, depresión y desesperanza asociadas a
una situación en particular, cuya causa y pensamiento se puede nombrar.
- Scleranthus para la indecisión en general.
- Wild Rose para la apatía y la sensación derrotista; no vale la
pena hacer algo.
- Cherry Plum para la pérdida de control e impulsos violentos
y suicidas.
- Crab Apple para el hombre que se encuentra a disgusto con su
propia apariencia o estado físico.
- Oak para el hombre que trata de ignorar la crisis y se sumerge en su
trabajo diario, a menudo sobrepasando sus límites de resistencia hasta el punto de un colapso.
- Chicory para aquellos que extrañan la sensación de sentirse
rodeados de sus seres queridos y de la atención recibida cuando los hijos estaban en casa.
- Beech para aquellos que son intolerantes con sus parejas o hijos y
por sus diferencias en la forma de pensar.
Sin embargo la crisis de la mediana edad se debe considerar como algo más que una serie de
problemas emocionales que necesiten ser corregidos, de tal manera que el hombre pueda reasumir
su trayectoria anterior. La razón de usar las flores de Bach en estas ocasiones no es para meter al
hombre descontento de vuelta a su molde para que pueda proseguir sin cambios hasta el final, y
mucho menos para mantenerlo callado para que no avergüence a sus hijos, o para convertir su sentido
de desaliento en algo concreto de tal manera que su fracaso haga brillar más a la juventud; el
verdadero propósito es en cualquier caso el de restaurar su sentido de balance y deshacerse de los
estados negativos que puedan impedirle ver hacia dónde quiere dirigirse. Los remedios siempre
trabajan para ayudar a la gente a ser ellos mismos y a retomar el control de sus vidas, para que
puedan crecer y desarrollarse a su elección.
En lugar de ver la edad como una imposición o el comienzo del final, podrá entonces tomar el
control de su crisis y convertirla en una oportunidad más de avanzar hacia adelante.
*Traducción de un extracto de su libro Bach Flower
Remedies for Men