domingo, 2 de febrero de 2014

ÓRGANOS INTERNOS: El Bazo


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
En el bazo no sólo se fabrica y retiene sangre y linfocitos, sino que también se atesoran las fijaciones biográficas que construyen los modelos de nuestros vínculos. De algún modo, el bazo, funciona como el líder 
de nuestras relaciones transferenciales, esto es, de la presencia de la fuerza del pasado en el presente, del ayer en el hoy.Es por eso que cuando éste rojizo órgano no desarrolla adecuadamente su trabajo la memoria comienza a funcionar obsesivamente y la persona queda ligada a experiencias de los tiempos idos. Ideas y experiencias que en lugar de actuar facilitándole los procesos se convierten en un estorbo mental que no le permiten avanzar hacia ninguna otra dirección que no sea el girar, como una noria, sobre sí misma. Los síntomas que entonces aparecen reflejan la presencia de una pérdida de adaptación, una suerte de incapacidad para reaccionar creativamente hacia una situación actual que requiere, para hacer tal logro, que se abandonen modalidades de conducta ya inadecuadas. Si esto lo llevamos, por ejemplo, al sistema inmunitario se puede comprender como las reacciones alérgicas implican un compromiso emocional y orgánico del bazo, un rechazo desproporcionado que no guarda relación con el estímulo presente y que esta condicionado por una antigua fijación que continua, imperativamente, actuando hoy.La fijación es una detención en el desarrollo. Significa que nos hemos quedados cristalizados en ese punto por haber abortado una experiencia en lugar de vivirla, ya que sólo se puede dejar atrás algo que se ha vivido intensamente. Pero esto que decimos acerca de la ”fijación” puede mirarse desde el costado de “acción adecuada” y pensar que el bazo permite aprender e incorporar, a nuestra vida, moldes útiles para responder con eficiencia a las demandas de la realidad.

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